RODANDO POR CHILE: SANTIAGO, ATACAMA Y PATAGONIA (parte 2)

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Imagen de Cristina y su marido junto al lago, en el que hay un barco y con una montaña al fondo.
Glaciar Serrano y parada para comer en Estancia Perales

Segunda parte del viaje realizado por Cristina y su marido a Chile donde visitan el desierto de Atacama, Chiloé, Puerto Varas, Puerto Natales y Torres del Paine.

DESIERTO DE ATACAMA

San Pedro de Atacama está a unos 2500m de altura. Es un pueblo tranquilo y nada adaptado: o no hay aceras o son impracticables, pero se puede ir con la silla por la calzada sin problema, hay pocos coches y no tragarás más polvo que los bípedos. En las calles hay sobre todo agencias ofertando excursiones, tiendas de souvenirs y restaurantes. Y la mayoría con escalón. Con ayuda todo es posible. La plaza sí es del todo accesible, con puestos y una pequeña iglesia.

Pero San Pedro no es lo importante. Desde aquí parten todas las excursiones que se pueden hacer en el desierto. Nosotros las hicimos con la agencia Gato Andino. No tenían experiencia previa con silla de ruedas, pero lo hicieron genial y sin miedo. Los puedes encontrar aquí: https://www.turismogatoandino.cl

Valle de la Luna: La entrada es gratuita para silleros. Aquí hay una ciclovía (para bicicletas), pero es de arena blanda y con silla no se puede recorrer. ¿Qué hicimos? Pues utilizar la “calzada”, de arena dura. Cuando estuvimos nosotros había poco vehículo y fue espectacular. La velocidad máxima es 20Km/h y los conductores respetan tanto la velocidad como las sillas de ruedas que puedan aparecer en su camino.

Imagen de Cristina y su marido en el valle con un paisaje árido sin vegetación.

Imagen de Cristina recorriendo el valle, sobre un terreno de tierra y piedra.
Explorando el Valle de la Luna en Atacama

El Mirador Coyote, también accesible con handbike. Podrías pasarte horas allí. Es uno de los puntos para ver la puesta de sol.

Imagen de Cristina sobre un mirador natural observando el paisaje árido.
Alucinando en el Mirador Coyote en Atacama

Laguna Céjar. Gratis con tarjeta de discapacidad. Las pasarelas de madera y los caminos de arena son accesibles con handbike.

Imagen de varios flamencos en la orilla de la laguna.
Flamencos en la Laguna Céjar, Atacama
Imagen de Cristina recorriendo uno de los senderos de la laguna.
Rodando por la Laguna Céjar, Atacama

Laguna Piedra: Está al lado de la Laguna Céjar y es apta para el baño. Tiene una alta concentración de sal, como el Mar Muerto. En el perímetro de la laguna, señalados con piedras en el suelo, hay unos sitios marcados para quitarse y dejar la ropa. No hay ningún tipo de ayuda ni facilidad para PMR. Al salir hay unas duchas con una rampa de acceso, pero eso es todo: no es accesible para silleros. Pero dar una vuelta con la handbike y admirar la laguna y su entorno es todo un disfrute.

Imagen de Cristina junto a una laguna.

Imagen de dos personas, un hombre y una mujer. El hombre se ha quitado la camiseta para darse un baño en la laguna.
Laguna Piedra, sin piernas no te puedes bañar, pero sí disfrutar el lugar

Ojos del salar: Aquí la parada habitual es para sacarse la foto con esta pequeña laguna de agua dulce. Yo ya llevaba mucho trote encima y aquí no bajé. El paisaje sigue siendo fascinante.

Laguna Tebenquiche: Se puede visitar con handbike. Los caminos que la rodean son duros y llanos. Si tu guía lleva el zoom adecuado, podrás ver los ecosistemas microbianos extremófilos más de cerca.

Imagen de Cristina y una acompañante con cámara en mano
Preparándome para los extremófilos en la Laguna Tebenquiche

Geiseres del Tatio: Están a 4300m de altura y hay que madrugar para verlos, pero todo se te olvida cuando estás allí. Se pueden pasear con la handbike divinamente.

Imagen de Cristina con su marido junto a un geiser.
En los geiseres del Tatio, Atacama

Verás muchas ofertas para hacer un tour astronómico. El cielo de Atacama es idóneo para obervar estrellas, planetas y constelaciones. El tour que hicimos nosotros no es ni recomendable ni accesible, por lo que no te lo pongo aquí: había varios escalones irregulares y yo no podía alcanzar algunos visores del telescopio. Siento no poder recomendaros uno.

CHILOÉ

Chiloé es un archipiélago en la Patagonia Norte chilena. Hay un ferry desde el continente para pasar en coche (por aquí anduvimos con un coche alquilado). Y también hay ferrys entre islas. ¿Qué visitamos nosotros por aquí? Te cuento:

Iglesias patrimoniales. Son unas construcciones de madera únicas y diferentes, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Cierran los lunes. Nosotros intentamos visitar las de Tenaún (la pillamos cerrada, tiene escalones en la entrada), Achao (cerrada también. Hay una rampa hasta la puerta principal), Chonchi (aquí sí entramos. Hay un escalón a la entrada), Rilán (ésta también la visitamos, es accesible con silla), Castro (también tiene rampas de acceso).
En Ancud hay un Museo de las Iglesias de Chiloé, accesible e interesante.

Pingüineras de Puñihuil: Si vas en silla te dejarán entrar con el coche hasta unas casetas en la playa. El coche se va y tú te quedas esperando en la silla, pero la playa es de arena dura y preciosa y se está muy muy bien. Hay unas barcas que te acercan a los islotes donde están los pingüinos. Primero te suben a unas plataformas con ruedas que empujan desde la playa hasta la barca y desde ahí te bajan al asiento en la barca. A mí me subieron con silla a la plataforma y luego que pasaron al asiento (duro, me coloqué mi cojín). Y ¡a disfrutar de los pingüinos! Más o menos te lo enseño en fotos:

Imagen de una plataforma que lleva a los turistas hasta la barca.

Imagen de Cristina en la pasarela.

Imagen de un grupo de personas con Cristina en brazos para subirla a la barca.
Plataformas para acceder a las barcas pingüineras, de acceso… rebuscado

Era época de cría y vimos 4 pingüinos, pero fue muy divertido.

Isla de las almas navegantes. Quemchi. Se accede por una pasarela de madera (con un escalón en un extremo) que atraviesa los humedales. Una vez en la isla, sobre un suelo de césped, hay una iglesia y un pequeño cementerio.

Imagen de Cristina delante de una iglesia de madera.
Iglesia en la Isla de las Almas Navegantes

Achao. Isla de Quinchao. Se puede pasear por la costanera (paseo marítimo) y visitar el pequeño mercado. También tiene una iglesia patrimonial.

Castro. Capital de la provincia de Chiloé. Es una ciudad pequeña, con rebajes en las aceras y con algunas cuestas de pendiente infinita. El centro es agradable de pasear. Los palafitos (casa construidas sobre pilares de madera en el agua) son de complicado acceso en silla de ruedas.

PUERTO VARAS

Seguimos en la Patagonia Norte, ahora de nuevo en el continente.
Puerto Varas es una ciudad pequeña y fácil con silla de ruedas. Desde aquí nosotros hicimos varias excursiones. Te cuento:

Parque Nacional Vicente Pérez Rosales. En él visitamos la Laguna Verde, accesible en silla de ruedas y luego nos acercamos hasta la estación de esquí para poder ver de cerca el Volcán Osorno. Una pena que estuviera tapado por la niebla. Los silleros lo vemos mejor desde el coche. La Laguna de Todos los Santos se puede visitar en barca. No te puedo decir si es accesible o no porque nosotros nos acercamos todo lo que pudimos y yo me quedé en el coche mientras Manuel bajaba a la playa y daba un paseo por allí. La vista es en todo momento espectacular.

Saltos de Río Petrohué, con pasarelas que lo hacen accesible a silla de ruedas, además de gratuita.

Imagen de Cristina y su marido en un mirador junto al río.
Saltos del río Petrohué

Frutillar. Un pequeño pueblo de influencia alemana. El paseo por la costanera es muy cómodo (y con unas vistas magníficas). Tienen también un teatro con visitas accesibles. En cuanto a los comercios, hay de todo, algunos a ras de suelo y otros con escaleras infinitas.

Parque Nacional Alerce Andino. Los guardaparques de la entrada no nos cobraron y no sabían decirnos cuánto podríamos recorrer con la silla. Ya os lo digo yo: poco tirando a nada. A los 300m de haber empezado, después de pasar por algunos tramos complicados, me quedé a esperar a Manuel porque ya no podía avanzar más. El sitio era ideal y lo disfruté mucho, pero luego necesitamos ayuda para la vuelta. Hay un sendero llamado “encanto” de unos 50m pasarelas de madera y un mirador precioso. Nosotros hicimos lo que pudimos porque ya estábamos allí, pero mejor no intentarlo.

PUERTO NATALES – TORRES DEL PAINE

¡Ya estamos en la Patagonia Sur! Puerto Natales es una ciudad pequeña y muy cómoda para pasearla con silla. La entrada a restaurantes, cafés o comercios ya es algo más variopinto, hay de todo.

Visita en Barco a los glaciares Balmaseda y Serrano. Navegando por el Fiordo de la Última Esperanza. El barco no está adaptado. ¿Cómo lo hice yo? Pues un descendiente de vascos me cogió “a caballito” y pasando por el pasillo lateral, me dejó sentada en el interior. Por supuesto, yo no pude salir durante el trayecto a sacar fotos, pero sí lo hice para ver el glaciar Serrano, accesible con silla. Luego también bajé para el almuerzo en una estancia, donde además había un baño adaptado.

Imagen de Cristina y su marido junto a un lago y al fondo la lengua del glaciar

Imagen de Cristina y su marido junto al lago, en el que hay un barco y con una montaña al fondo.
Glaciar Serrano y parada para comer en Estancia Perales

Parque Nacional Torres del Paine. Una maravilla que visitamos en coche, con algunas paradas en el camino. Te cuento: para llegar al Salto Grande hay un sendero con varios tramos de piedra difíciles de sortear. Con la handbike y algunos brazos de ayuda, nosotros pudimos hacerlo. Comimos en el mirador de la Laguna Azul, enfrente de las torres, con la handbike no debería haber problemas, la vista es de no poder parar de mirar. Y hay un baño accesible.

Imagen de Cristina en un mirador observando una gran cascada de un río.

Imagen de Cristina y su marido con dos personas más con un a montaña.

Imagen de Cristina fotografiando el paisaje, un entorno natural rodeado de montañas nevadas.
Parque Nacional Torres del Paine. Impresionante lo mires por donde lo mires

Al día siguiente Manuel hizo un trekking de 22 km hasta la base de las Torres, mientras yo me quedé disfrutando de verlas a lo lejos, rodando por los alrededores del hotel.

Imagen del marido de Cristina sobre una gran piedra en el lago rodeado de un paisaje negado.

Imagen de un lago donde se reflejan las montañas nevadas que lo rodean.
Dos formas de disfrutar de las Torres del Paine y un día espectacular

Y hasta aquí. Espero que toda esta información te sirva para preparar un viaje a este país tan increíble y puedas disfrutarlo como yo lo hice. ¡ojalá!

Post escrito por Cristina

La primera parte de este fantástico viaje la puedes encontrar en el post RODANDO POR CHILE: SANTIAGO, ATAMACA Y PATAGONIA (parte 1)

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