Continuando con la segunda parte de este gran viaje realizado por Cristina a México.
SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS
De camino a San Cristóbal de las casas, pasamos por Chiapas de Corzo, donde montamos en un barco para visitar el Cañón del Sumidero. ¿Cómo montamos? Pues fácil: me levantan entre tres en brazos y ¡adentro! Dejo la silla y la batec en puerto y en marcha. El recorrido merece mucho la pena.

Ya en San Cristóbal, el pueblo es precioso, pero no hay ni una acera accesible, son TODAS altas y sin rebajes. Aquí no hay otra: hay que circular por la calzada. En mi experiencia no es algo desagradable ni peligroso, me respetaron muchísimo. Eso sí, para ver tiendas, tomar algo o visitar cualquier edificio, tenía que desenganchar la batec y subir la acera, con ayuda, a pulso. Una excepción: las calles peatonales del pueblo, las más centrales, accesibles y turísticas.

Se puede visitar la iglesia (hay una escalinata infinita, pero también se puede acceder por carretera, das más vuelta, pero puedes hacerlo), museos, como el Na Bolom, pasear las calles disfrutando los grafitis, galerías de arte, sitios con encanto… casi de todo.

En San Juan Chamula visitamos la iglesia, dedicada al culto de deidades locales. Hay un escalón a la entrada y después lo difícil es moverse entre altares improvisados en el suelo con velas de todos los colores y tamaños, personas sentadas, mesas, cuadros… un totum revolutum hipnótico. Puedes encontrarte con una “sanadora” haciendo un ritual a una mujer en silla de ruedas, o a un lugareño entrando con un gallo a una zona reservada (afortunadamente). No es más difícil con la silla que a pie, te lo aseguro. Y nunca has visto nada igual. No puedo enseñarte fotos porque no las permiten, hay que grabarlo todo en la memoria.

PALENQUE y CAMPECHE
En el yacimiento arqueológico de Palenque las áreas accesibles son bastante limitadas. Se puede (con handbike) pasear entre los palacios y ver el entorno.

Entre Palenque y Campeche visitamos los yacimientos de Calakmul, Chicanná, Becán, y Uxmal. Este último es el más importante y tiene áreas accesibles (siempre con algo de ayuda) y otras que no lo son. En cuanto a los otros yacimientos, están en un entorno increíble, en medio de la selva, pero eso también significa escalones, raíces de árboles enormes, piedras… yo disfruté mucho de las visitas, vi lo que se podía y esperaba rodeada de naturaleza a Manuel mientras él subía a las pirámides y sacaba fotos y vídeos de las vistas aéreas. Te harás una idea con las fotos.



Campeche es una ciudad agradable de pasear, aunque los rebajes de las aceras sean imposibles a veces. Merece la pena visitar el Museo Maya, completamente accesible, además.
MERIDA
Ya en el estado de Yucatán, Mérida es una ciudad grande. Cada barrio tiene su mercado, su plaza y su iglesia. ¿accesibilidad? Variable, pero yo te recomiendo la visita. Y probar las marquesitas en algún puesto del Paseo de Montejo.

La Península de Yucatán está plagada de cenotes, cuevas con agua dulce. La gran mayoría no son accesibles a silleros, pero nosotros queríamos visitar alguno (y bañarnos, claro) y contactamos con la gente de Aguas Sagradas Expediciones que nos llevaron al cenote de Nayah en Pixiá. Una mujer de la comunidad indígena que lo administra nos preparó una comida tradicional de la región, riquísima.
Aquí te dejo su enlace a Facebook https://www.facebook.com/aguassagradasexpediciones/?locale=es_LA
Y a instagram https://www.instagram.com/sacredwatersexpeditions/, por si quieres contactar con ellos. Tienen además otras actividades adaptadas y la experiencia te aseguro que es inolvidable, de lo mejor del viaje para mí.


La excursión a Ría Celestún merece la pena: un paseo en barco (de nuevo transferencia a pulso) por un entorno único, reserva de la biosfera, viendo flamencos y manglares. Si te puedes levantar y tirarte al agua, podrás bañarte en los “ojos de agua” (los silleros ejercemos de fotógrafos aquí). Y después se puede comer en Playa Celestún; yo allí sí que, con ayuda de unos brazos fuertes, me metí en el agua del Golfo de México. No perdono una playa.


Y también desde Mérida se puede ir de excursión a Rio Lagartos, otra transferencia a barca y a gozar del paseo y el entorno, garzas, cocodrilos…
VALLADOLID
Valladolid es una ciudad pequeña y muy agradable de pasear también. Con joyas como el convento de Sisal, con un cenote en el patio.
Desde aquí se puede visitar el yacimiento arqueológico de Chichen Itzá. El disneylandia de la arqueología lo es por algo: enorme, interesante, impresionante y muy accesible. Mejor ir lo más temprano posible para no encontrar una muchedumbre que dificulte el movimiento y la vista, sobre todo a la gente sillera.

Y de aquí al aeropuerto, a volar de vuelta. Ha sido un viaje muy muy disfrutado, a pesar de las dificultades físicas. Los estímulos continuos (olores, colores, sabores, gentes…) hacen que te olvides de estas dificultades y te concentres en todo lo que este país ofrece y sí puedes disfrutar, haciendo que lo goces intensamente.
¡qué ganas de volver pronto!
Post escrito por Cristina
Recuerda la primera parte de este fantástico viaje ➡️ México lindo ¿Y adaptado? (parte 1)


Como siempre me encanta leerte, que bien te expresa hija te quierooo