Este año nos liamos la manta a la cabeza y visitamos México durante 4 semanas.
México es un país fascinante en muchos aspectos, disfrutable con todos los sentidos, pero si vas con silla de ruedas, lo más probable es que necesites doble ayuda: una handbike (en mi caso viajé con mi Batec mobility) y ayuda física (en mi caso, mi marido, Manuel y de vez en cuando alguna que otra mano amiga).
En este post la intención es contarte cómo lo hice yo, qué dificultades encontré y cómo pudimos solucionarlas. Si además consigo transmitirte una pequeña parte de lo que GOCÉ y las ganas de intentarlo, ¡misión más que cumplida!
Vamos al lío:
Nosotros organizamos el viaje con una agencia mexicana, Tony Pérez, https://www.tonyperez.com.mx No son especialistas en turismo adaptado pero se pusieron manos a la obra y nos ayudaron con todo, el itinerario: los desplazamientos, la búsqueda de hoteles accesibles…absolutamente todo y de forma muy profesional.
El vuelo a Ciudad de México (capital – antigua México DF) directo desde Madrid dura alrededor de 12 horas. Hay que prepararse física y mentalmente y en mi caso, además, dejar un tiempo de descanso desde la llegada al comienzo de las actividades. ¡Ah! A nosotros en inmigración nos pidieron el plan de viaje y el billete de vuelta, parece ser que no es una práctica habitual pero no está de más llevarlo preparado.
Una vez allí, hemos utilizado varios medios de transporte:
- Coche con conductor: lo más cómodo, pero claro, también lo más caro.
- Taxi: como siempre: páralo y explícale al taxista que sí es posible caber en el vehículo con una silla de ruedas y una handbike. Una rueda por aquí, un cojín por allá… y voilá! Una vez conseguido, sin problemas
- Uber: Como en España, una app y funcionan muy bien.
- Autobús interurbano (autocar empresa A.D.O.): tienen escalones para subir. Yo lo que hice fue reservar los asientos de primera fila y pedir a nuestro conductor que pasara conmigo al andén para subirme, a pulso y con cuidado. Siempre aparecen viajeros dispuestos, ya que el personal de las líneas a veces no es tan facilitador.
- Vuelos internos: los problemas de siempre: cuánto pesa y ocupa la silla, si la batería es seca o no… Y un problema nuevo: no miraron la potencia de la batería, sino que ese valor lo multiplicaron por un factor (desconocido para nosotros) y al ver el resultado y buscarlo en sus tablas, nos dijeron que no podíamos volar con ella. Afortunadamente, después de mucho insistir y contarles todo lo que hemos recorrido en vuelos con esa batería, nos dijeron que por esa vez ok, pero que no lo permitirían más. Esto fue en un vuelo Mérida-DF, con la compañía Volaris.
- Transporte público en Ciudad de México: el metro NO es accesible, los autobuses urbanos sí lo son – hay que comprar una tarjeta de transporte y cargarla.
Hoteles: hay de todo. Si lo queréis céntrico (lo más recomendable en esta ruta), hay que tener en cuenta que la mayoría están en edificios antiguos, y la accesibilidad es normalmente más complicada. Nosotros antes de reservar preguntamos por escalones, ancho de puertas y fotos de baños. En la mayoría cooperan encantados, aunque hay que insistir un poco… Te recomiendo que en cuanto sepas que un hotel te conviene, reserves cuanto antes; nosotros nos quedamos sin alguno por el tiempo transcurrido entre pedir la información y formalizar la reserva: ¡vuelan!
Empezamos con el Itinerario.
CIUDAD DE MÉXICO
CM merece unos días para visitarla. Y, desde luego, antes de ir a cualquier yacimiento arqueológico es recomendable pasar por el Museo Nacional de Antropología. Es un disfrute para cualquier persona interesada en el mundo precolombino y una forma de introducirte en lo que vas a ver en los próximos días. Aquí los silleros no pagamos y pasamos antes por el arco de seguridad.

El entorno de la Plaza de Armas, con la Catedral es muy accesible y agradable. También se puede pasear por la Calle Francisco I. Madero, peatonal y comercial. Los comercios están agrupados según la temática: joyerías, altavoces, ropa…
Se pueden visitar edificios emblemáticos, como el Palacio de Correos (planta baja, para ver el hall con sus escaleras y las bóvedas acristaladas), o antiguas viviendas ahora convertidas en restaurantes o en centros de exposiciones.
Quiero hacer una mención especial del Palacio de Bellas Artes, que no suele estar en los recorridos habituales y a mí sus murales, alguno de ellos de Diego Ribera, me dejaron boquiabierta. La entrada accesible es curiosa porque el ascensor pasa por una oficina y tiene ascensorista. Los baños tienen escalón y la silla no cabe en los cubículos, pero en la zona de lavabos sí, así que, si lo que necesitas no es el inodoro, puedes pedir que lo cierren un momento para ti y así poder sondarte tranquilamente en un sitio limpio.

En el barrio de Coyoacán las aceras son estrechas, con grietas o árboles cruzándose en tu camino. Si añadimos que las calzadas son empedradas, el paseo no es lo más cómodo para un sillero, pero el barrio es bonito. Y comer en su mercado es toda una experiencia. Allí se puede visitar el Museo de Frida Kahlo. Con la silla se puede acceder a la planta baja y para ver las habitaciones superiores te dejan una Tablet con una visita virtual. La entrada se consigue en internet y en nuestro caso es gratuita, también lo es hacer fotos. Yo le dejé a Manuel la pegatina que te permite fotografiar para que pudiera hacerlo en la planta alta.

En Xoximilco hay unos canales navegables. Te suben al barco a pulso entre varios y das un paseo, cruzándote con otros barcos que venden comida y bebida, o con mariachis que te ofrecen canciones. Muchos mexicanos van a celebrar cumpleaños, despedidas de soltero… No es nada accesible, pero muy divertido.

Pasear por el Parque Chaputepelc o por el barrio Roma es también muy agradable y accesible. Y Roma tiene un montón de sitios para comer, tomar café, comprar, galerías de arte…
La Basílica de Guadalupe es un gran centro de peregrinación católica, como Fátima o Lourdes en Europa, y claro, es completamente accesible.
Cerca de CM está el Yacimiento Arqueológico de Teotihuacan. En los sitios arqueológicos mexicanos encontrarás partes accesibles y partes que no lo son. En Teotihuacan, el mayor escollo fueron algunos escalones para ver los frescos del palacio y otros para ver la vista desde la parte más alta. Aquí yo me desenganché la handbike y me ayudaron a subirlos. Pasearlo por la parte de abajo y ver los edificios de cerca es fácil (eso sí, con handbike, que el sitio es grande y seguramente haga mucho calor).


PUEBLA
De camino a Puebla está la Iglesia de Sta María Tonantzintla, accesible y preciosa. También está la de la Virgen de los Milagros en Cholula, pero a esta se accede por una cuesta llena-llena de escaleras. Mientras Manuel subió a visitarla, yo esperé en un mercadillo abajo en la plaza cotilleando y comiendo unos chapulines especiados (unos pequeños saltamontes riquísimos).
Ya en Puebla, todo el centro histórico es visitable en silla de ruedas: el Zócalo con la catedral, o la Capilla del Rosario en el Templo de Santo Domingo.
OAXACA
El centro histórico es precioso pero su accesibilidad es bastante irregular: hay aceras a las que subes por un rebaje, que luego no tienen por dónde bajarlas, o con farolas en medio… en muchas ocasiones hay que ir por la calzada y si quieres entrar en algún edificio o bien buscas un rebaje cercano o te desenganchas la handbike y que te ayuden a pulso.
Las iglesias en México son espectaculares. Si te gustan, entra en todas las que puedas. En muchas hay rampa, entrada lateral adaptada… pregunta. Por ejemplo, en Oaxaca está la Iglesia de Santo Domingo y cerca de Oaxaca, en Tlacollula, está la Iglesia de Tlacolula de Matamoros, con su famosa Capilla de los Espejos.



Los mercados son también medio accesibles (escalones, rampas, zonas más anchas y más estrechas, hay que buscar la manera…), como el Mercado 20 de noviembre, cerca del centro, el Mercado Sánchez Pascuas o el Mercado de la Merced, donde hay más gente local… comer en ellos a cualquier hora es un placer. Déjate aconsejar y prueba lo que puedas (tacos, chilacayote, champurrada, atole, memelas, tlayudas…), seguro que lo vas a disfrutar todo. Hasta aquí no había hablado de comida porque es tan rica y variada que resultaría un post demasiado largo, pero… en Oaxaca están muy orgullosos de su gastronomía y puedo confirmar que no es por nada. Nosotros no hicimos prisioneros…
En cuanto a los yacimientos arqueológicos, aquí tenemos Monte Albán y Mitla. En Monte Albán, los silleros podemos acceder a la parte alta (comienzo de la visita) en coche pidiendo antes permiso al personal de la entrada. El coche se tiene que aparcar en la parte de abajo. Al acabar la visita, de nuevo, el conductor debe recoger el coche abajo y subir a buscar al sillero. Dentro del yacimiento, como todo, zonas accesibles,

accesibles con ayuda y no accesibles en absoluto. El museo de la entrada sí lo es y además una introducción muy interesante a lo que vas a ver luego.
En Mitla no hay problema para acceder al yacimiento y luego dentro se puede visitar casi todo.
Ya puestos a visitar, queríamos ir a Hierve el Agua, ¿Se puede acceder a Hierve el Agua en silla? Pues… con bastante ayuda, handbike, ruedas todoterreno y mucho cuidado, se accede hasta las primeras piscinas, a verlas, vaya, lo del baño es más complicado. Una vez allí, a mí me encantó apartarme un poco y esperar disfrutando de aquel paisaje tan salvaje a que Manuel hiciera el recorrido a pie para ver las cascadas petrificadas, que son completamente impensables en silla. CONSEJO: si vas, lleva llantas de repuesto, los pinchos de los agaves son grandes y peligrosos y luego encontrar dónde arreglar un pinchazo, según a qué hora, puede ser muy complicado, doy fe.

Hasta aquí la primera parte de esta gran aventura.
Post escrito por Cristina
Descubre la segunda parte de este viaje en el post México Lindo, ¿Y adaptado? (parte 2)


Excelentes comentarios! Te felicito por tu entereza.
Hija te podías dedicar a escribir porque lo haces muy biennnn parece wue estas tu en México
Gracias! Seguimos disfrutando todo lo que podemos y lo que no… no pasa nada!
Magnifico!! Yo tengo 77 años pero sigo viajando, como siempre, ahora en silla de ruedas, pero no soy tan atrevido como tu. Ultimamente he recorrido Suiza en ferrocarril, aunque en este pais la adaptación no es problema. Tu descripcion de Mexico me parece impresionante. Un saludo cordial i sigue adelante!!!
Xavier
Gracias Xavier! lo importante es moverse y disfrutar del camino. un abrazo!
¡qué bueno!
Al leer tu viaje a Méjico, me he obligado a buscar antiguas fotografías del viaje que realicé yo en el año 96, que ya estaba en silla de ruedas. Méjico es muy visitable y para volver muchas veces. Y quiero decir algo: casi en cualquier país te ayudan si lo necesitas. En mi experiencia es en Europa dónde menos te echan una mano porque hay demasiadas normas sobre la seguridad.
Un saludo Cristina ¡Y continua viajando!
Carmen
Hola Carmen! muchas gracias por tus palabras. Es verdad que en Europa te ayudan menos, aunque no sé si será nuestra percepción porque todo está más adaptado y hace menos falta. Yo me he encontrado de todo, menos mal que el balance es positivo. ¡Nos vemos en esos viajes!