En mayo de 2025 organizamos un viaje de 8 días a Suiza, que teníamos muchas ganas de visitar, con la ayuda de la agencia especializada en viajes accesibles Travel Experience.
El primer día empezamos volando muy pronto a Zurich, y todo fue bien pero allí mi silla la enviaron a la cinta de recogida de equipaje y tuvieron que llevarme en otra del aeropuerto. Allí teníamos un coche de alquiler adaptado de Europcar, pero para llegar a recogerlo teníamos que coger un autobús y, como la parada donde teníamos que bajarnos no era accesible, la empresa de transporte público de Zurich nos proporcionó un taxi adaptado. De allí viajamos a nuestra primera parada, Lucerna, donde nos alojamos 4 noches en un hotel que estaba bastante bien para visitar varios sitios desde ahí.

El segundo día empezamos con una excursión a Interlaken, donde hicimos algunas actividades.
Primero subimos a Harder Kulm en el tren cremallera, totalmente accesible y con unas vistas impresionantes de los lagos desde arriba.


Después comimos en Interlaken, y tomamos un barco, también accesible en la planta baja, por el lago hasta Brienz y vuelta. La lluvia deslució un poco el paseo, pero aún así la experiencia es una pasada.


El tercer día fuimos a Stans, donde subimos a Stanserhorn por un tren cremallera y un funicular llamado Cabrio (todo accesible). La zona de arriba es preciosa, aunque las nubes y la lluvia no nos dejaron ver gran cosa, pero al final abrió un poco y fue increíble.



Y por la tarde, fuimos a visitar el centro de Lucerna.

El cuarto día tocaba ir a Grindelwald, para coger otro funicular y tren cremallera hasta Jungfrau, Top of Europe, a casi 3500m de altura. El día estuvo también muy nublado y arriba hasta nevaba, por lo que no pudimos disfrutar de las increíbles vistas, pero la estación está muy bien preparada con un recorrido muy chulo (también todo accesible) del que pudimos disfrutar y posteriormente comer en uno de sus restaurantes.




El quinto día teníamos programada una ruta por Stechelberg, Murren, Birg y Schilthorn en 3 teleféricos, totalmente accesibles, y parando en cada uno de los puntos, todos con un encanto especial y con unas vistas espectaculares. Al ir bajando, en la parada de Murren comimos en un pequeño restaurante una fondue de queso que estaba buenísima. Después, visitamos el pueblo de al lado, Lauterbrunnen, también precioso. Y ya nos dirigimos a Sion, donde teníamos el siguiente hotel.




El sexto día fuimos a visitar Zermatt, a donde solo se puede llegar en tren (accesible) desde Tasch. Allí dimos un paseo por el precioso pueblo y cogimos otro tren cremallera (te ponen una rampa para entrar y salir) para subir a Gornergrat a ver la montaña Matterhorn (sí, la del Toblerone jeje). Todo sin problemas para la silla y maravilloso.



El séptimo día volvimos a Zurich al siguiente hotel y visitamos la ciudad. Vimos sitios emblemáticos como la Ópera, el puente de Munster o la zona centro histórica, muy bonito todo.


El octavo día visitamos las cataratas del Rin, donde pude entrar sin problema por la parte del castillo, y luego cruzar por un puente también accesible al otro lado. Allí, pudimos coger un barco que te acerca a las cataratas para verlas tan cerca que parece que vas a acabar dentro, ¡una auténtica pasada!


Y ya el último día devolvimos el coche de alquiler cogimos un autobús hasta el aeropuerto de Zurich y emprendimos la vuelta a casa, sin gran problema en el viaje de vuelta. Solamente tuvimos algún lío de nuevo con la silla, porque hubo que facturarla junto con la maleta, por lo que luego me tuve que quedar en otra silla hasta montar al avión, y a la vuelta pasó lo mismo, que la llevaron a la zona de recogida de maletas en vez de a la puerta del avión.

Lo que más me gustó del viaje fue la accesibilidad en casi todos los sitios, hasta en los pueblecitos más pequeños o en los lugares más elevados con medios de transporte especiales. ¡Una aventura 100% recomendable!

Post escrito por Laura Sánchez.
Puedes ver más fotos y vídeos del viaje en mi Instagram @laura.sanchez.92

