ATENAS
Atenas es una ciudad decadente, el centro tiene zonas bastante deterioradas, otras que se están recuperando y otras tomadas por los turistas, pero aún tiene su encanto. Mucho.
Lo de las aceras es una cosa de otro mundo: tienes rebajes para subir que luego no puedes bajar, estrechamientos en los que no cabe la silla, te puedes encontrar en medio de ellas árboles, farolas, los escalones de un portal, un andamio, un monopatín…). Nosotros hicimos de todo: bajar para volver a subir más adelante, circular por la calzada en algunas calles… no es lo mejor pero normalmente tienes alternativas para salvarlo. Y de nuevo, los griegos son normalmente respetuosos y pacientes cuando ven una silla. Aquí unos ejemplos:




Te cuento nuestro itinerario por la ciudad:
Iglesia Ieros Naos Koimiseos Theotokon (Templo de la dormición de la Virgen). Se puede entrar por una rampa lateral y después, si un bípedo pide dentro ayuda, abrirán una puerta lateral también para poder visitarla.
Mercado Central de Atenas. Tiene rampas para acceder a cada una de las secciones (carnes y pescados). Entre ellas están comunicadas con escalón, pero si sales de una a la calle, encuentras en seguida el acceso a la otra. Las frutas y verduras están separadas del edificio principal, cruzando una calle, totalmente accesibles también.


Iglesia Kapnikarea, dedicada a la presentación de la Virgen. Hay una rampa hasta la puerta y ahí dos escalones para entrar.

El Museo de Arte Bizantino lo intentamos, pero las salas están en varios niveles conectados por distintos ascensores, que, cosa rara en Grecia, no funcionaban. Una pena. En los Jardines del Museo están los restos del Liceo de Aristóteles, que se pueden visitar con silla.
¿Se puede acceder con silla a la Acrópolis y el Partenón? Pues hicieron un camino accesible bordeando el Partenón, pero para llegar a él necesitas utilizar un elevador que ¿adivinas? Efectivamente, lo habitual es que no funcione. Te dicen que llames el día antes para informarte pero lleva tiempo sin funcionar. Eso sí, por la noche, iluminado, está monísimo. Se puede acceder hasta el teatro de Dionisio, que es lo primero que te encuentras nada más entrar, pero sólo eso.



El Museo de la Acrópolis sí es accesible y gratuito para silleros y muy, muy recomendable. De hecho, las piezas originales de la Acrópolis están aquí.


Fuimos al Ágora Antigua, que se puede visitar en silla. Todo menos el Templo de Hefestos. El Museo, de nuevo, es accesible y muy interesante.

También visitamos la Biblioteca de Adriano. Tienen una entrada accesible cerrada con candado, pero si lo pides la abren sin problema. Aquí el museo estaba cerrado por falta de personal.

La Catedral también es accesible.
El Museo Arqueológico Nacional de Atenas tiene una entrada accesible en un lateral. Si te sitúas frente a él, en el lado izquierdo hay unas rampas que llegan a una puerta con un timbre. Llamas, abren una ventanilla y cuando se aseguran de que eres gente de bien, te abren la puerta y te acompañan a la taquilla de la entrada (de nuevo gratis para sillero y acompañante) y ya puedes empezar a disfrutarlo. Para subir a ver los frescos de Santorini y la colección de jarrones hay un ascensor y luego un pequeño elevador. Este museo es una joya para visitar varias veces, una auténtica maravilla.



Fuimos una mañana, en taxi, al Monasterio Kaisariani, en el Monte Himeto, a las afueras de Atenas. Con silla sólo se puede visitar una parte. Nosotros estábamos disfrutando de sus frescos cuando se me pinchó una rueda de la silla y empezó la aventura de encontrar una tienda de bicis que la arreglara. A pesar del susto, si tienes tiempo y te apetece, es muy recomendable la visita.

Y hasta aquí. Espero haberte animado a visitar Grecia y haberte dado alguna idea de cómo superar las barreras que vamos encontrando. Merece la pena intentarlo. Nosotros querríamos volver pronto.
Post escrito por Cristina.
Aquí tenéis el enlace de la primera parte de este fascinante viaje Descubre Grecia en silla de ruedas

