CONOCIENDO A CORUÑA EN SILLA DE RUEDAS

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Imagen de Guadalupe en el paseo marítimo, al fondo la torre de Hércules.
Paseo marítimo

Era una asignatura pendiente. Desde el 2011 en que pasé a necesitar una silla de ruedas, nos hemos movido por el mundo, con Joan, y hemos estado en bastantes lugares, algunos tan lejanos como Cabo de Hornos o Invercargill, y hemos ido posponiendo esta salida, que por fin decidimos realizar.
El viaje, en AVE, de Valencia a Madrid y de allí a A Coruña, es muy rápido y relajado; salimos a las 10:15 y a las 18:30 entrábamos al hotel.

Imagen de Guadalupe junto a la entrada del hotel.
Hotel Alda Galería Coruña

El Alda Galería, en una habitación perfectamente adaptada y a un muy buen precio, con gente muy amable en su recepción.
Muy limpio y bien cuidado, y en pleno centro de la “ciudad vieja”; calles peatonales, todo bien llanito, puedes pasear a tu aire sin problemas.

Estábamos en primavera pero llovió poco, justo parta entrar a comprarnos un paraguas, estrenarlo y ya no volvió a llover.

Recomendamos deambular por el paseo marítimo, muy largo, junto al mar, va rodeando la ciudad, hasta la Torre de Hércules, el Aquarium Finisterre  (entrada libre para PMR, adaptado), y seguir por las playas de Orzán y Riazor. Son desniveles asequibles, ligeros, y en el recorrido tienes bancos para descansar respirando la brisa, y comercios donde tomar un refresco.

Imagen de Guadalupe en el paseo marítimo, al fondo la torre de Hércules.
Paseo marítimo

La comida es uno de los reclamos de la ciudad; decenas de bares y restaurantes donde comer marisco y pescado, para todos los bolsillos, y muchos de ellos con aseos adaptados.
Nosotros recomendamos desayunar los churros con chocolate del Sampaio un ritual cada mañana, a 100 metros del hotel, y se almuerza un pulpo a feira con cachelos en Pulpeira Maria Pita, o un muy buena merluza en el Malpica, también en los porches de la plaza Maria Pita.

Imagen de Guadalupe comiendo chocolate con churros.
Desayunando churros con chocolate en el Sampaio
Guadalupe comiendo pulpo.
Degustando un rico pulpo

No podéis perderos el parque de Santa Margarita con la casa de Las Ciencias, o las vistas desde el Monte San Pedro, punto dominante en altura de la ciudad, o los jardines Méndez Núñez, con un curioso reloj de flores.

Imagen de un reloj de flores en un espacio ajardinado.
Reloj de flores en los jardines Méndez Nuñez
Imagen de Guadalupe en un sendero, al fondo un laberinto de jardín.
Monte San Pedro

Varios museos, el de Arte, el del Domus, el Kiosko de Alfonso, nos hablan de la historia de la ciudad, y podemos encontrar cosas tan curiosas como la plaza del humor, con caricaturas de comics famosos en el pavimento, o un mercadillo ecológico en la Plaza España.

Imagen de Guadalupe junto a un banco de piedra con la escultura de un señor sentado. En el suelo dibujos de comics.
La plaza del humor

En resumen ha sido una semana tranquila pero intensa, caminando, callejeando, en una ciudad muy bien adaptada, con gente amable; curiosamente mucha inmigración trabajando, pero sin perder el sabor coruñés en sus bares, sus tapas, y una ciudad
muy limpia y cuidada. Y aún estando en el centro como estuvimos, precios muy competitivos, puedes tomarte una cerveza en una terraza por un par de euros, o una cerveza y una tapa de croquetas de jamón por 3 euros y medio.

Finalmente nos llevamos un buen Albariño de recuerdo, junto a un queso curado de
cabra, y un salchichón de jabalí. Es una visita muy recomendable para silleros
de la tercera edad como nosotros.

Imagen del dependiente del comercio mostrando un vino albariño. En el mostrador distintos productos de embutido.
Comprando albariño

Post escrito por Guadalupe.

 

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