Altea, la conocida como villa blanca de la Costa Blanca, es uno de esos destinos que enamoran nada más llegar. Sus casas encaladas, las calles empedradas de su casco antiguo, la característica cúpula azul de la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo y, por supuesto, el Mediterráneo forman una de las imágenes más reconocibles de la provincia de Alicante.
Pero Altea es mucho más que su famosa estampa del casco antiguo. A sus pies se extiende una localidad abierta al mar, con kilómetros de costa, un agradable paseo marítimo, playas, puerto deportivo, restaurantes y numerosos rincones desde los que disfrutar del Mediterráneo.
Moverse por Altea en silla de ruedas no siempre es fácil. Sobre todo cuando queremos acercarnos al casco antiguo, donde nos encontramos con cuestas bastante pronunciadas, escaleras y calles empedradas que pueden complicarnos el recorrido. Pero que esto no os eche para atrás, porque hay muchas zonas de Altea que podemos recorrer sin problema y también podemos acercarnos a algunos de sus rincones más conocidos si sabemos por dónde ir.
Dónde dormir en Altea con silla de ruedas
Para nuestra estancia en Altea elegimos el Hotel Ábaco, un pequeño hotel con muchísimo encanto situado en la parte baja del casco histórico, en el barrio de Bellaguarda.
El hotel es súper bonito y tiene una decoración muy cuidada, pero si vais en silla de ruedas hay algo importante que debéis saber antes de reservar: está situado en una calle con bastante pendiente. Así que id con fuerzas porque para llegar hasta la entrada y acceder al interior es necesaria ayuda.
Una vez dentro, la cosa cambia. La habitación adaptada es muy espaciosa y permite moverse cómodamente con la silla de ruedas. El baño también tiene unas dimensiones muy amplias, con espacio de transferencia junto al inodoro y barra de apoyo.
La ducha está a cota cero, aunque cuando estuvimos nosotros no tenía barras de apoyo. Como asiento de ducha nos facilitaron una silla de terraza, algo que no resulta adecuado ni seguro para este uso. Se lo comentamos al personal y les recomendamos sustituirla por una silla de ducha específica. Tomaron nota de la propuesta, así que esperamos que la próxima vez que volvamos este pequeño detalle ya esté solucionado.
En Información de accesibilidad de Hotel Ábaco en Altea tenéis toda la información de accesibilidad del hotel con fotos incluidas.
Dónde comer
A lo largo del paseo marítimo encontraréis un montón de restaurantes y opciones para todos los gustos. Podéis probar la gastronomía más tradicional de la zona, con arroces y pescados frescos, pero también encontraréis restaurantes italianos, japoneses y propuestas un poco más diferentes.
Aunque algunos locales tienen algún escalón para acceder al interior, la mayoría cuentan con mesas en terraza, así que normalmente no tendréis problema para encontrar un sitio donde comer junto al mar.
Nosotros estuvimos en varios restaurantes que, además de tener entrada accesible, contaban con un baño amplio. Os dejamos por aquí la información para que podáis echar un vistazo a sus condiciones de accesibilidad antes de ir. Como siempre os decimos, que un establecimiento tenga determinadas medidas de accesibilidad no significa que cumpla al 100 % con la normativa, pero sí que puede ser una opción válida dependiendo de las necesidades de cada persona.
De todos los que probamos, uno de nuestros favoritos fue E-tika. Nos encantó su cocina Nikkei, una mezcla de gastronomía japonesa y peruana que nació hace más de un siglo con la llegada de inmigrantes japoneses a Perú. Si os apetece probar algo diferente durante vuestra visita a Altea, apuntadlo en la lista.
En Restaurantes accesibles para silla de ruedas en Altea tenéis la info de accesibilidad de todos los restaurantes que descubrimos durante nuestra escapada.
Qué hacer en Altea con silla de ruedas
Playas accesibles
Una de las cosas que caracteriza a las playas de Altea es que son de canto rodado en lugar de arena. Sabemos que esto tiene tantos defensores como detractores, pero nosotros lo tenemos claro: para quienes, como a mí, eso de acabar con arena pegada por todas partes no nos resulta especialmente apetecible, ¡es una maravilla!
Durante los meses de verano Altea cuenta con tres puntos de playa accesible preparados para facilitar el baño a las personas con movilidad reducida.
Estos espacios disponen de una zona de sombra reservada para personas con movilidad reducida, sillas anfibias, muletas y servicio de baño asistido para quienes necesitan apoyo para entrar y salir del agua.
Además, en el mismo espacio hay un aseo adaptado y una cabina de vestuario que cuenta con camilla, algo que nos parece especialmente útil porque facilita muchísimo el cambio de ropa a las personas que no podemos hacerlo de pie.
Los puntos de playa accesible son:
- Playa del Espigó. Aquí toda la info de accesibilidad de la playa.
- Playa El Bol. Info de accesibilidad
- Playa La Roda. Info de accesibilidad
- Playa Cap Blanc. Info de accesibilidad
Rutas para hacer con silla de ruedas
Si os apetece descubrir Altea dando un paseo, os recomiendo tres rutas muy diferentes que os permitirán conocer distintas caras del municipio.
La primera es el Accesibilidad del paseo marítimo de Altea. Es un recorrido muy agradable y cómodo para hacer en silla de ruedas, prácticamente junto al Mediterráneo y disfrutando en todo momento de unas vistas estupendas al mar. Además, por el camino encontraréis terrazas, restaurantes y un montón de sitios donde parar a descansar o tomar algo. Os recomiendo echar un vistazo a las condiciones de accesibilidad de la ruta antes de hacerla.
Si sois más de naturaleza, otra opción que os recomiendo es el Accesibilidad del Corredor Verde de Altea. Es una forma diferente de conocer el municipio, alejándose un poco de la zona más turística y disfrutando de un entorno más natural. En este caso también os aconsejo consultar previamente las características del recorrido, porque no todos los tramos tienen las mismas condiciones de accesibilidad.
Y ahora viene la sorpresa: también os recomiendo acercaros al Accesibilidad del casco histórico en silla de ruedas.
Sí, ya me imagino lo que estáis pensando: cuestas imposibles, calles empedradas, escaleras… Y no os voy a engañar, todo eso existe. Muchas de las calles del casco antiguo son complicadas para recorrerlas en silla de ruedas.
Pero hay una alternativa. Yo hice un recorrido mucho más amable, con pendientes más llevaderas y un pavimento más uniforme, que permite adentrarse en el casco histórico y disfrutar de buena parte de su encanto. Siguiendo esta ruta pude llegar hasta la plaza de la icónica iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con sus inconfundibles cúpulas azules, y acercarme también a algunos de los miradores más conocidos de Altea.
Otras cosas para hacer en Altea con silla de ruedas
Además de pasear junto al mar, disfrutar de sus playas y acercarme hasta el casco antiguo, encontré otras visitas y planes interesantes que os recomiendo incluir si tenéis tiempo durante vuestra estancia en Altea.
Una de las primeras paradas puede ser la Accesibilidad en Oficina de Turismo de Altea, situada en pleno paseo marítimo. El espacio es accesible y allí encontraréis información sobre lugares que visitar y actividades que hacer tanto en Altea como en sus alrededores. En este enlace tenéis información sobre nuestra escapada a Calpe por si os animáis a conocerlo en una excursión.
Además, me parece especialmente interesante que dispongan de materiales turísticos accesibles, como folletos en lectura fácil y en braille, pensados para facilitar el acceso a la información a personas con discapacidad intelectual o visual. A lo largo del año también organizan visitas guiadas por Altea y algunas de ellas cuentan con intérprete de lengua de signos.
Otra visita que os recomiendo, aunque quizá no aparezca entre los grandes imprescindibles turísticos, es el Mercado Municipal de Altea. A mí siempre me gusta darme una vuelta por los mercados cuando viajo. Me parece una forma estupenda de conocer los productos frescos y acercarme un poquito más al día a día del destino.
En este caso, además, el mercado cuenta con baño adaptado y algo que me llamó especialmente la atención: tienen un carro de la compra especialmente diseñado para poder utilizarlo desde una silla de ruedas. Un detalle sencillo, pero muy práctico.
Si os gustan los deportes acuáticos, también podéis acercaros hasta el Club Náutico de Altea. Allí se pueden realizar diferentes actividades relacionadas con el mar o, si lo vuestro es más contemplar el Mediterráneo que lanzaros a él, siempre podéis aprovechar para tomar algo en su bar-restaurante.
Y termino con un plan diferente. ¿Sabíais que en Altea hay una fábrica de cerveza artesanal? Se trata de Cervezas Althaia, donde organizan visitas guiadas para conocer cómo elaboran sus cervezas y descubrir un poco más sobre todo el proceso. Y, como no podía ser de otra manera, la visita termina con una degustación.
Una buena forma de brindar por el viaje y despedirme de Altea con muy buen sabor de boca.
Escrito por Kity





























